miércoles, 14 de julio de 2010

Cierre de la primera etapa del blog

Hoy toca cerrar la etapa escolar de este blog, abierto en Abril para dinamizar el curso de Filosofía de la Educación. Aplaudo en este momento la actitud y el esfuerzo de quienes supieron aprovechar este recurso educativo y censuro a los que encontraron razones para no hacerlo.


En términos de filosofía de la educación hemos abierto camino para hacer filosofía y entender la educación o dicho de otra manera para entender filosofía y hacer educación.

En términos de lenguaje electrónico hemos entrado a la dimensión que ha disminuido la importancia del aula de clases.

Todo el que a estas alturas crea que aula y clase son los componentes de la educación está totalmente fuera de contexto y más vale que se dedique a otra cosa.

Todo el que salve dificultades para acudir al aula, pero no para acudir al ciber espacio, está equivocando el camino.

Hoy en día comunicación y educación se desenvuelven en una sola dimensión y se confunden en una sola cosa.

La televisión, la radio, la prensa, la Internet, la telefonía, las redes sociales, y el sitio físico escolar son parte de un mismo asunto que llamamos educación de masas o comunicación de masas.

Quien no entienda esto y no alcance las competencias para vivir en estos mundos, se ha bajado del viaje educativo hace tiempo.

Todo el que pretenda educar a pulmón pelado en una interfaz física cara a cara, está por lo menos a un siglo de distancia de entender lo que es educación, eso sin importar cuantos planes de clases haga en sus prácticas, cuantas didácticas logre aprobar y cuanto currículo logre desojar.

Toda persona u organización que priorice esas categorías y margine al resto del compendio comunicacional, está maltratando el tema y perdiendo el tiempo.

Una organización como el pedagógico, donde se prioriza el número de ingresados sobre el número de egresados, donde se descuida la calidad de esos egresados y que de hecho no exista un sistema que pueda dar razón de ella, donde la atención al alumno se mide por el número de secciones aperturadas en el período académico, el número de comidas servidas en el comedor y el número de viajes que hacen los autobuses, está destruyendo el concepto moderno de educación y con ello a los egresados que no encuentren un camino particular para huir de este terremoto organizacional que impide reconstruir el concepto de educación y adaptarlo a las condiciones modernas y postmodernas de existencia.

Cualquier excusa que se asome para mantener este orden o mejor dicho este desorden de cosas, ya sea la condición de subdesarrollo o la lucha contra el imperialismo, no es más que parología, sólo palabras, para usar las cualidades que Lyotard estrenó al analizar la universidad Canadiense hace ya treinta años.

Docentes y estudiantes en una especie de pacto de comodidad para que todo sea fácil, mantienen un orden insostenible, una especie de Comala nacional, donde el tiempo no corre, lo cual sólo puede ser explicado en la crítica de Rulfo al populismo Mexicano, pero que resulta inexplicable para justificar un sistema educativo inútil al servicio de una sociedad en franca decadencia, donde cultura, vida, justicia, realización, seguridad, libertad y autoestima han perdido los lugares protagónicos que deben tener.

Autoridades universitarias en nombre del cuerpo docente y centros de estudiantes en nombre de los estudiantes se enfrentan diariamente por un mendrugo de pan, un cupo para un estudiante que tempranamente abandona el ritmo educativo, un pupitre, un filtro de agua o una instalación sanitaria, mientras tanto nadie pide un sistema de administración y gerencia de la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes, un asiento más en la biblioteca, una renovación de la colección de libros de la biblioteca universitaria o una buena red de puertos para Internet donde los 17000 estudiantes puedan tener acceso mediano a la red, un plan de actividades estético culturales, una estrategia de conservación ambiental o un plan de solidaridad social que le alivie las penas de existencia a alguien.

Insisto pareciera que la filosofía es un problema de Aristóteles o Hegel, pero no de la gente que porta un cerebro para crear una filosofía que se parezca a un plan de vida de vida factible en el reino de este tiempo en el mundo.

Con este escrito, tremendista y lapidario abro la etapa no escolar del blog, esta es la etapa en la que cada quien corre solo por la vida, bienvenidos al vuelo autónomo, les deseo con pasión que puedan cultivar la categoría autónomo a la que tienen derecho.

martes, 29 de junio de 2010

Lección pedagógica desde la teoría del caos, expectativas y energías para nacer

La idea central de este escrito es ¿como construir un reto qué nos permita navegar hacia el mismo destino donde se dirigen las nubes? No se quiere entonces un plan de actividades, ni una ruta segura, por el contrario, menos que predecir la ruta, lo que queremos es pulir unos buenos lentes para circular a través de la incertidumbre y hacernos desde ella un recurso de autoformación y formación.

Desde el entorno social que nos acompaña, se perfilan otros aventureros que circulan por estos predios y se puede hacer algún contacto con ellos para unificar o diferenciar fuerzas, lo que no podemos hacer es convertirlos en guías o adversarios, o convertirnos en eso, pues entonces devaluamos el sentido de la aventura que reside en cada acto creativo.

Circular en el mundo educativo es navegar por el centro de las corrientes sociales que constituyen en un momento y cultura determinados la percepción de la realidad.

El poder, lo ciudadano, la religión, la política, lo económico, la filosofía y la ideología son marcas testigos de los umbrales de hasta donde tenemos que interpretar para poder lograr al hombre que creará los escenarios que impulsarán las dinámicas del futuro.

Me esmero en esta categoría, para dejar clara la idea de que la educación no es un proceso de socialización para sostener el orden existente, sino que es una fuerza renovadora de la sociedad, proponiendo constantemente la creación de un nuevo orden.

Esta figura puede producir una falsa interpretación, en donde el presente se convierta en futuro, siendo que lo realmente sano para la sociedad y los miembros que la habitan en un momento determinado es que el futuro se convierta en presente.

Este axioma debe aplicarse a todas las entidades sociales, para en consecuencia obtener la riqueza invalorable que representa el intangible de la creatividad social como activo principal de los recursos para el desarrollo.

Centrados en estos parámetros, debemos comenzar en este texto por intentar desglosar, aunque sea discretamente, la conformación filosófica de la sociedad en la que estamos produciendo nuestras ideas, la que nos proporciona la atmósfera y la alimentación intelectual que nos permite participar en el mundo del conocimiento.

La sociedad en la que vivimos actualmente desprende sus explicaciones y por lo tanto sus tratamientos mentales desde una encrucijada filosófica que está marcada: por una parte por la ya conocida filosofía positivista y por la otra por la filosofía postmoderna, como respuesta emergente para resolver o explicar las realidades que nos están tocando vivir o protagonizar.

La filosofía positivista se desprende desde los postulados de Augusto Comte en la mitad del siglo XIX y surge como respuesta a los agudos acontecimientos que se concentran en el primer tercio de aquel siglo. Sus postulados se basan en lo que él llamó la explicación material de las cosas, una epistemología que desprendida de las explicaciones de las ciencias naturales intenta trasladar el mismo método a los fenómenos sociales.

La aparición en 1844 del texto de Comte “Discurso sobre el espíritu positivo” coincide con las grandes revueltas sociales que dieron al traste con algunas monarquías europeas, la disolución de los lazos coloniales entre Europa y América, la aparición de teorías naturales como “Ensayo sobre el principio de la población” de Thomas Malthus en 1798 y “El origen de las especies” de Charles Darwin en 1859.

La educación heredada por nosotros, que es el tema que nos reúne, pasa entonces por todos estos movimientos, filosóficos, sociales y teóricos y se acomoda a las prácticas que la sociedad impone.

Una sociedad que viene desde los temores religiosos, o lo que Comte llamó el primer estadio y desde las explicaciones abstractas como el idealismo y que Comte llamó el segundo estadio. Esta explicación viene dada desde una de las grandes urbes europeas, por un habitante que como todo parisino de la época vive en la capital del hacinamiento urbano, pero que también es un lugar donde la tradición de La Sorbona patrocina el nacimiento de nuevas expresiones filosóficas escritas con tinta, mientras que la población llana escribe con sangre y fiebre las mas crudas expresiones sociales.

Así coinciden en esa ciudad las exquisitas líneas de la novela filosófica “El Emilio”, texto base por un buen tiempo de la filosofía educativa que se desparramó por buena parte de Occidente, casi al mismo tiempo que la población se levantó contra el poder monárquico, protagonizando la toma de la bastilla y dando paso a la asamblea nacional francesa, en donde Jacobinos y Girondinos desperdiciaron el génesis de la democracia europea para caer en el golpe de estado del 18 Brumario liderizado por Napoleón Bonaparte.

En lo educativo hay que apuntar que en el desarrollo de la teoría pedagógica, luego de Rousseau, destacan entre otros sobresalientes: desde suramérica Simón Rodríguez y su concepto de educación popular y para el trabajo en el primer tercio del siglo XIX, desde Italia la médico María Montessori con su “Método de la Pedagogía Científica” en 1909, desde Estados Unidos el psicólogo Jhon Dewey con su corriente de educación humanística plasmada en “Educación y Democracia” en 1916, desde la misma Francia Émile Durkheim, con su obra “Educación y sociología” publicada post morten en 1917, desde Suiza Jean Piaget con “La relación entre la inteligencia y la afectividad en el desarrollo del infante” en 1954 y “La Teoría de Piaget , monografías sobre infancia y aprendizaje” en 1970, desde Brasil Paulo Freire con “Pedagogía del Oprimido” y su pedagogía crítica y de acción social también en 1970 y finalmente desde Rusia Lev Vigotski con su “Pensamiento y lenguaje” publicado post morten en 1978 casi 50 años después de su muerte.

Basado en estas tendencias es que se configura la filosofía educativa que nos determina, la cual debemos poner en duda para poder desestructurar los hilos conductores del piloto automático social que llamamos sentido común y que aplicamos por inercia o comodidad sin darnos cuenta de que el pasado se nos vuelve presente y futuro.

La ceguera frente a la necesaria renovación en todos los ámbitos humanos, puede incluso llegar a justificar la conservación de los viejos paradigmas como un acto en donde la antropología cultural originaria nos protege de los cambios sociales vertiginosos que propician los medios de comunicación como nuevos actores del modelaje social, o más extremos aún, acudir al pasado para derrocar los controles y poderes del presente, tal como ocurre en la Venezuela del siglo XXI.

Esta titánica tarea de rehacer la educación ocurre en el marco del mundo real y por lo tanto puede ser y es colonizada por todos los intereses que hacen vida en la civilización humana, el cuidado del docente en este sentido es poner en su exacto lugar a todos los intereses participantes y centrarse en el objetivo que debe inspirar a la educación.

Las amenazas más exquisitas en este sentido son algunas formas de la política, la economía y la religión entre otras y los aliados más importantes son las mejores expresiones de la filosofía y la pedagogía también entre otras.

Tal como lo sugiere el título de este texto, dedicado a las energías para nacer hacia el futuro, existe en estos momentos la opción de la filosofía emergente de la postmodernidad, con la cual a juicio de quien escribe podemos crear estupendos instrumentos de trabajo para asumir una acción educativa autónoma y creativa.

La postmodernidad es la respuesta teórica a los desmanes que vivió el mundo después de la segunda guerra mundial y las demostraciones de destrucción que cada uno de los bandos en pugnas tenía para someter al contrario. Tanto el mundo militar como el político entendieron que la única fórmula de paz duradera era impedir la acumulación de poder en élites gobernantes y para ello la más sólida salida era un ampliado y eficiente sistema educativo, capaz de de desmoronar la roca del poder y convertirla en la arenisca que Michel Foucault llamó las micro estructuras de poder.

La postmodernidad es también la respuesta al desgaste de la razón moderna que las élites intelectuales y del poder montaron a partir de “El discurso del método” de René Descartes de 1633, la “Crítica de la Razón de Pura” de Inmanuel Kant de 1781 y del “Discurso sobre el espíritu positivo” de Augusto Comte cincuenta años después, entre otros títulos concluyentes a la síntesis de la modernidad.

Terminada la guerra, las élites de poder y las élites intelectuales estaban obligadas a huir hacia delante y buscar en el futuro las soluciones de los problemas del presente, en el caso de la filosofía esto ocurrió con un movimiento intelectual contestario a la filosofía moderna, nacido de una multifonía de espacios de creación intelectual y de los nuevos estatutos y divisorias nacionales, dando al movimiento un perfil tan caótico como el caos y la incertidumbre que propugna.

Aunque es usado ubicar el origen de la postmodernidad en la arquitectura, el arte y las letras, quien escribe prefiere establecerlo desde Ilya Prigogine, premio nobel de química 1977, precursor de la teoría del caos a partir de sus estudios sobre la termodinámica y su conclusión sobre las estructuras disipativas.

Habida cuenta, que la categoría disipativa es componente fundamental de la teoría del caos, aparece como prudente explicar que se entiende por disipación de acuerdo al juicio de Ilya Prigogine quien en este caso inspira la categoría.

Una estructura disipativa es aquella que cuando entra en contacto con el entorno se hace a él de tal forma que ya nunca más será la misma, esto quiere decir que la relación de esa estructura con otra es irreversible para todas las estructuras comprometidas.

Cuando una estructura de pintura negra se une a otra de pintura blanca y se obtiene una nueva estructura de pintura gris, tanto la blanca como la negra se han disipado, debido a la condición irreversible.

La cuestión se hace más compleja cuando hablamos de estructuras dinámicas, digamos un remolino, el funcionamiento de un motor o la vida misma, entonces la clave está en la entropía que se genera entre el aporte y desgaste de la energía.

Tanto más equilibrio existe, menos entropía y más ordenada es la estructura, tanto menos equilibrio, más entropía y más disipativa es la estructura. La conservación o rescate de la entropía de los cuerpos es lo que produce la condición impredecible y en consecuencia para el manejo del asunto se requiere de la teoría del caos.

Para verlo en la sociedad en que vivimos y en el ámbito de formación que nos reúne en este texto, puedo dirigirme al concepto de opinión pública e indicar que ella es una síntesis producto de la carga de entropía de todas las estructuras confluyentes que la componen, así la familia y su modelaje, la vecindad y sus diálogos, la escuela y sus enseñanzas, las iglesias y sus predicas, los sectores productivos y su lucha por los recursos, los medios de comunicación y sus representaciones y las entidades públicas y sus actos y formulaciones, poseen una carga energética de alta capacidad de trabajo o alta entropía y debe generar una conclusión -la opinión pública- que para nada debe ser final y que como puede estar continuamente alimentada por las entidades descritas, jamás se estabiliza, sino que por el contrario se disipa.

Cuando esto ocurre y la opinión pública se convierte en un agente de transformación social, entonces hemos creado la sociedad civil y todo el circuito de la termodinamia social vuelve a comenzar, la opinión pública convertida en sociedad civil se convierte en el aire, el agua y la presión del remolino, en la gasolina del motor o en el sol que nos da la vida.

Si la opinión pública se convierte en el producto final, la energía en ella solo la alimenta en sí misma, mas no es capaz de dar movimiento y por lo tanto se obtiene el equilibrio sumiso, el silencio, la opresión.

Nuestra misión entonces como docentes dinamizadores de los ciudadanos que construirán el futuro, es intervenir esa opinión pública para convertirla en sociedad civil y cargar de sentido de cambio social a la dinámica social. Esto es definitivamente otra visión de la educación, una que va más allá de la vieja visión “estudia para seas alguien el día de mañana” y nos invita a decir “estudia para que construyas el día de mañana”

El filósofo Jürgen Habermas desde la teoría crítica post estructuralista, concibe a la opinión pública como un debate que se delibera sobre las críticas y propuestas de diferentes personas, grupos y clases sociales dentro del espacio público, pero agrega Habermas que ésta puede ser estabilizada o controlada por la razón, lo que yo traduzco en consecuencia como perdida de entropía y cosificación, para entrar en declive o en el equilibrio no deseado para una dinámica social.

En esta cosificación puede participar la comunicación interesada de lo económico, conocida como publicidad, las expresiones extravagantes de los grupos marginados o incomprendidos como el movimiento gay o la vanguardia del arte moderno, la comunicación manipulada de la política que llamamos propaganda, la enseñanza vacía de valores de una escuela devaluada que llamamos instrucción, el modelaje fingido, superficial o vacío de interés fraterno de la familia desconfigurada que se convierte en una unidad material proveedora o mal proveedora de alimentos y cobijo, de unos medios de comunicación alterados por el poder político o económico que cambian el sentido de la verdad y la libertad en la lucha por su superviviencia material, de unas iglesias distraídas del sentimiento profundo del hombre en su constitución espiritual, de un sistema productivo que equivocado en sus valores originarios confunde al hombre con otro recurso productivo o unas instituciones estadales y gubernamentales contaminadas por la supervivencia política del partido o élite gobernante, que se dedican apenas a emanar mensajes de sumisión depredadora de la creatividad y el riesgo, asesinando entre todos y antes de nacer a los alimentos intelectuales necesarios para que la sociedad alcance el futuro.

Para todos estos peligros necesitamos una sociedad que funcione con abundantes energías sociales, cargada de entropía, diseminada por el caos y produciendo estructuras disipativas que garanticen el acercamiento al futuro.

La línea de deseo, o para decirlo en el mismo lenguaje químico en el que me estoy sosteniendo, la atmósfera de deseo que se busca es la autonomía personal, la libertad consciente, la participación con herramientas adaptadas para la época y con cultura de amplio espectro que permita verificar los colaterales de la participación social que cada individuo debe tener.

Ahora bien, las amenazas más importantes vienen de las desviaciones de la política, la economía y la religión en el logro del interés educativo autonómico, libertario y creativo del ciudadano.

Sucede que las tres amenazas señaladas tienen en común el interés por la membresía como base de sustentación de su existencia primero, y de su preponderancia después. Por lo tanto las tres entidades acuden a la herramienta educativa para ganar adeptos.

El caso es que en realidad no hay otra forma de ganar adscripciones que no sea a través de la conciencia que sobre un asunto otorga la educación, pero tiene que ser una educación que parta de la ética de que el educando está conociendo algo que puede tomar o rechazar.

Esta modalidad educativa, más que una enseñanza o un aprendizaje, debe ser una voluntad que nace del saber general del individuo y el interés particular que se puede cultivar sobre el asunto. Eso es sustancialmente diferente al resto de los aprendizajes, pues el familiar, vecinal y parte del escolar cubren el espacio valórico, el cual es de llenado obligatorio para la existencia, mientras que los aprendizajes de orden conceptual y operativos en los que se especializa la escuela en todas sus formas y niveles son de suscripción básica y diferenciada y se usan para poder enfrentar con propiedad el espacio social en el que a cada individuo le tocará participar. En todo caso todos estos actos educativos no conducen a una adscripción sino a una competencia para participar, ya sea en lo valórico general social o en lo operativo segmentado o especializado dentro de las mismas exigencias que establece la realidad social.

La política y la economía son dos atributos teóricos que configuran en la actualidad a ideologías que tienen tomado el sistema de educación de los ciudadanos para ganar adscripciones y obtener las prebendas propias de la demostración del interés por aumentar la membresía a las diferentes opciones de las modalidades existentes.

La acción ideológica, casi alienante para convencer a los sujetos del apego a fórmulas políticas y/o económicas que sostienen o ganan el poder de controlar las sociedades, sus recursos o la acción social, que en forma más sutil constituyen la simpatía por un modo político o de producción determinado, con los cuales se garantizan la hegemonía o las ganancias de la élite que controla los medios políticos o de producción, son las dos amenazas más poderosas que se ciernen hoy en día sobre la educación.

La religión o mejor dicho el trabajo de las iglesias, el cual también es propagandístico, actualmente, a excepción de los estados islámicos y judios, ha bajado la presión sobre las escuelas y se ha convertido en una opción posible de ser manejada por la familia representante e incluso la escuela, con respeto a la diversidad religiosa y la intimidad de fe cada individuo.

Contrarrestar la alienación político-económica que corre a través del poder como dimensión más interesada en el control que en el progreso personal es una misión ineludible del docente, por lo tanto tenemos que cultivarla primero en nosotros los formadores de docentes y luego en los docentes que multiplicarán en el espacio, esta misión social.

Pero el reto no se queda en conseguir ese perfil docente, pues al momento de él salir de la incubadora formante será atropellado por las energías equivocadas de la alienación político – económica que campea en los escenarios escolares y en el sentido común de docentes, representantes, comunicadores sociales, empresarios y gobernantes, confiscando el discurso y la acción renovadora a tal punto que nuestro egresado se enfría, se equilibra con esa cultura dominante y pierde la fuerza entrópica que puede determinarlo a luchar por largas jornadas.

Por esta razón, nuestro reto curricular tiene que saltar el límite de los 50 ó 55 cursos que debe aprobar nuestro egresado y tiene que incluir además el trabajo directo con la gente, convirtiendo al docente en un perturbador de la sumisión de la opinión pública, calentando esa energía para otorgarle fuerza entrópica capaz de realizar trabajo transformador.

Las confusiones actuales, producto de la alienación que cultiva el sistema de poder para entronizar el o los capitalismos y el o los socialismos, son la base del problema educativo y por ende del problema social. El secuestro de la libertad de la gente apresando sus conciencias es el centro de las pobrezas, la principal necesidad de la gente recordando a Manfred Max Neff en su texto “Economía Descalza” no es el tener, sino el entender y participar.

De ahí se desprende todo, al momento que las sociedades se dedican a crear satisfactores para estas necesidades la sociedad progresa y se desarrolla, sin entender por estas categorías la cantidad de edificios y autopistas existentes, sino la cantidad de ciudadanos de calidad que pueden convivir en esa nación.

Los casos de Noruega, Suecia, Suiza y otras naciones europeas, en donde el socialismo se basa en la calidad de la gente y los satisfactores que exigen o se generan, sirven para alimentar este planteamiento como válido, o al menos como soñable para nuestra sociedad.

miércoles, 16 de junio de 2010

Politica de Docencia de la UPEL

El cuerpo central alrededor del cual gira toda la acción pedagógica de la universidad es la política de formación docente, la misma quedó establecida en 1998 y permanece sin variación desde esas fechas.
En esta política los estudiantes encontrarán o deberán encontrar la explicación al sentido de la ruta curricular que transitan durante el tiempo que dura su formación en esta universidad y además deberán encontrar cual es la interpretación y la visión que la universidad tiene frente al mundo que la rodea.
El objetivo de esta asignación es que ustedes conozcan este documento y lo analicen como una interpretación filosófica institucional de la educación.

Visite al siguiente dirección y conozca el documento

http://150.187.142.186/index.php?option=com_content&view=article&id=104&Itemid=295&limitstart=5

miércoles, 2 de junio de 2010

Pedagogía disipativa y teoria de los fractales

En esta fecha inicial de Junio deseo asomarlos al origen del pensamiento postmoderno, centrado en la teoría del caos, para ello los invito a visitar dos sitios de internet y encontrar la forma de construir un texto que les sirva a ustedes para explicar lo que leyeron, repito, el texto no debe ser pensado como una respuesta para el profesor, sino como una respuesta personalísima que de cuenta de lo leido sobre Fractales y estructuras disipativas
http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi99/fractales/principal.htm
y
http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=152

miércoles, 26 de mayo de 2010

Invitación a Edgard Morin

En esta oportunidad los invito a visitar la página web http://www.edgarmorin.org/ y en la página de inicio lea los títulos ¿Quién Formará a los Formadores?  y Una política de civilización.
El reto es el mismo, produzca una respuesta original y autónoma y colóquela en la sección comentarios

miércoles, 19 de mayo de 2010

Complejidad, Teoría del Caos y Transdisciplinariedad en Educación

Para esta fecha, 19 de Mayo de 2010 quiero presentar una pincelada a la discusión contemporánea sobre el modo de pensar, de educar y de la manera como la sociedad se ha hecho enormemente compleja.

La sociedad actual, amarrada a una inmensa red de relaciones, se nos presenta como un ente hiperestimulado, capaz de contener enormes presiones que la complejizan y que constantemente estallan cual universo en expansión generando caos, incertidumbre y nuevas energías interventoras, las cuales a su vez acuden a complejizar más al asunto social.

La modernidad, como paradigma social aparentemente agotado, lo ha tratado de minimizar con la categoría conocida como globalización, pero nada es más inapropiado que esto para comprender la verdadera complejidad social y sus necesidades.

En el medio del problema está el sistema educativo, un producto de la modernidad social instalado por el sentido de la racionalidad desde el siglo XVIII, y que ya ha colapsado, dejando de explicar al sujeto histórico, a la ciencia y al progreso como componentes fundamentales del paradigma de futuro.

Para ilustrar esta crisis del paradigma de la modernidad como razón social, he seleccionado partes de dos textos que contienen a esta discusión: por una parte Rigoberto Lanz en dos segmentos de su texto llamado “Pensar la Universidad, Pensar en la Universidad” (Mayo de 2005 Uruguay) quien al ilustrar la categoría de crisis social presenta estas tres ideas:

“…Si lo que está en crisis es una civilización, su lógica fundante, sus conceptos pivotes fundamentales, entonces no estamos hablando para nada de una “crisis de crecimiento”, de un accidente, de una aceleración repentina, de una coyuntura inconveniente, de una anomia reparable; estamos hablando de una convulsión en la médula fundacional de la civilización que gobierna el globo terráqueo desde el siglo XVI…”

“…entró en crisis todo. Digamos que no hay ningún escenario, esfera, componente de la vida material o espiritual, que no haya entrado en crisis. Pero me gustaría marcar justamente la idea de crisis de fundamentos y, en especial, una cadena de conceptos fundacionales de esta Modernidad, que tienen que ver con la idea de razón, encadenada con la idea de ciencia, encadenada con la idea de progreso, encadenada con la idea de Sujeto, encadenada con la idea de Historia, encadenada también con la idea de educación y con la ética.”

“…la crisis es siempre una oportunidad; no es un concepto forzosamente negativo; para nada es una idea luctuosa, que nos haga resignar y encoger. Es un concepto siempre cargado de una doble significación. Que algo entre en crisis… ¡bienvenido! Que algo está en crisis es porque cosas buenas pueden pasar…”

Mientras tanto para explicar la categoría educación Lanz se centra en la idea de enseñar, para lo cual aporta la siguiente sentencia:

"lo que vale la pena enseñar es la capacidad de apropiación. La virtud más querida, más mimada, del hombre de hoy es su capacidad de capturar experiencias de todo género. Lo que deben estar enseñando, de verdad, es la inteligencia y capacidad para apropiarse: apropiación de la experiencia del otro, sobremanera. ¿En qué se diferencia la inteligencia de la torpeza? En que la inteligencia es capaz de apropiarse de la experiencia del otro. Los torpes no desarrollan experiencias de aprendizaje de esta complejidad y cometen siempre los mismos errores. Entonces, la idea de formación debe estar asociada a la experiencia cognitiva, ético-política, cultural, de nueva socialidad, de cooperación, de solidaridad con el otro."

En adición a estos planteamientos Los participantes del II Congreso Mundial de Transdisciplinariedad celebrado en Espirito Santo, Brasil, también en el 2005 asumen el problema de la complejidad social y la formación del ser humano en los términos que con exactitud transmite el siguiente texto:

“La Actitud Transdisciplinar : busca la comprensión de la complejidad de nuestro universo, la complejidad de las relaciones entre los sujetos, de los sujetos consigo mismos y con los objetos que los circundan, a fin de recuperar los sentidos de la relación enigmática del ser humano como la realidad, aquello que puede ser concebido por la consciencia humana es lo real como referencia absoluta y siempre velada. Para eso, propone la articulación de los saberes, de las ciencias, las artes, la filosofía, las tradiciones sapiencias y de la experiencia, que son diferentes modos de percepción y descripción de la realidad y de la relación entre la realidad y lo real.”

“La acción transdisciplinar propone la articulación de la formación del ser humano en su relación con el mundo (ecoformación), con los otros (hetero y co-formación), consigo mismo (autoformación), como ser (ontoformación), y, también, como conocimiento formal y no formal. Procura una mediación de los conflictos que emergen en el contexto local y global, visando la paz y la colaboración entre las personas y entre las culturas, pero sin desconsiderar los contradictorios y la valorización de su expresión…”

Un curso de Filosofía de la Educación debe comprometerse con las líneas de deseo futuras que la intelectualidad planetaria desarrolla para tratar de vencer la brecha entre realidad e interpretación de la realidad, entre historia e interpretación de la historia. Para este caso la cátedra asoma un estimulación hacia los linderos de la complejidad, la teoría del caos y la transdisciplinariedad como vehículos de futuro para viajar por la educación y la sociedad que debemos crear, no para detener la historia, como parece ser el deseo de la modernidad, sino para enriquecerla y entregar sus riendas con propiedad y responsabilidad a todos sus miembros.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Retos para la formación: Iniciación a una Filosofía de la Educación pertinente

Más allá de los programas educativos establecidos por el estado para su obligatorio cumplimiento está el sentido de autonomía intelectual del docente, el cual debe funcionar como una brújula confiable, capaz de alimentar, desde cada emprendedor de la docencia al colectivo escolar que se sintetiza y materializa en la institución escolar, regularmente explayada por todo el territorio y comprometida con la calidad de cada ciudadano.


La calidad del ciudadano se constituye a partir de la riqueza y la esperanza de la nación, desde donde se creará la mejor república, la mejor economía para esa república, el mejor gobierno para esa república y como síntesis corolar de esas energías, el Estado, el cual es el encargado de organizar y cuidar el gentilicio, el futuro, el pasado y el presente de la sociedad que se constituirá como resultado de todas las energías que se desencadenan desde todos estos intangibles.

Así las cosas, acudir al lugar común de la filosofía y la teoría de la educación clásica para formar, representa frente a las dinámicas contemporáneas, casi un desperdicio sin sentido.

El sentido moderno de la filosofía indica que las respuestas están en las dinámicas y sin ánimo de aparecer como pragmático, es lógico suponer que las formas y modos del pasado no pueden ser los guiadores constantes del futuro.

Acudir al pasado y en particular a las heroicidades que del pasado guarda la historia, demuestra como mínimo la fragilidad de las instituciones, las cuales al descubrirse interiormente incapaces de enfrentar el futuro, prefieren escudarse en la inamovilidad del pasado, donde todo parece seguro y comprobado.

Sin embargo tal conducta es un error de dirección, que retrasa y desordena las transformaciones sociales, las dinámicas acumularán sus presiones y finalmente un día estallarán, muy probablemente disminuidas en su capacidad de éxito por el pecado original de su concepción.

Para lanzar una concepción filosófica con perfil de éxito hay que considerar como punto de inicio el análisis del presente, como guiador de las dinámicas del futuro, desde donde el docente deberá crear los horizontes de vida para la preparación de sus alumnos.

El educador es esencia un futurólogo, no por predecirlo, sino por advertirlo y formar a los hombres que lo crearán.

El docente deberá incluir en sus parámetros de análisis íconos del presente que se expresarán activamente en el futuro, como por ejemplo que: en el golfo de México la plataforma Deepwater Horizon, una de las cuatro mil plataformas para la extracción de petróleo que pueblan ese cuerpo de agua, colapsó abruptamente y el peligroso combustible tiene una semana contaminando las aguas del mar Caribe poniendo en peligro la Flora y la fauna de la región, además de impedir, quizás por muchos años, el cumplimiento de las actividades económicas no petroleras de la región, las cuales incluyen la extracción de del 40% del camarón que se consume en Norteamérica.

Frente a esto la pregunta educativa es ¿Cómo fue posible que profesionales universitarios crearan una tecnología que encerrara tan pernicioso poder contaminante?

Al mismo tiempo en Islandia el volcán Katla, por años en receso, entra inesperadamente en actividad y contamina el aire de toda Europa provocando medidas de emergencia en la salud de los habitantes y en la navegación aérea de todo el continente, en este caso la pregunta educativa debe ser ¿Cuán frágiles somos frente a las inclemencias del medio?

En Grecia por su parte, la crisis económica global ataca con fuerza a ese país, haciendo que una de las últimas naciones anexadas a la unión europea haga crisis interna antes de alcanzar los niveles de productividad y calidad social que se impone la unión. Entre otras razones el desempleo y la caída de la paz social se posesionan del país debido a la incapacidad del sistema de educación para formar a las personas con capacidad para alcanzar los retos de la nueva realidad continental, provocando una crisis domestica y una desestabilización de toda la comunidad con peligro de repercusión planetaria. Entonces que tipo de educación será aquella que logre la estabilidad social del conglomerado humano.

También en el órden de lo social en los Estados Unidos de Norteamérica, una persona de nombre Faisal Shahzad y natural de Pakistán es acusada de estar ganada para las actividades de terrorismo de base religioso y lograr evadir los fuertes cinturones de seguridad de ese país, colocando en pleno centro de la ciudad un carro bomba capaz de matar a cientos de personas inocentes de lograr estallar.

Que clase de formación es la que logra establecer estos odios en una persona y que clase de escuela es aquella que enseña a matar a seres inocentes, convirtiéndo en campo de batalla a cualquier calle céntrica de cualquier ciudad del mundo.

Pero aunque un carro bomba en Nueva York es noticia, el mismo fenómeno es asunto diario en Bagdad y otras importantes ciudades iraquies donde mueren cientos de personas inocentes de esta forma.

Por otra parte en latinoamericana un conjunto de gobernantes colonizados por la ideología comunista que brota de Cuba, le rinden honor a hombres como el argentino Ernesto Guevara y el colombiano Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda, quienes son responsables de miles de muertes por exterminio, haciendo uso de pseudos tribunales unilaterales que condenan a la muerte a personas por por pensar de modo diferente a ellos.

Entonces somo es que esas sociedades llegan a tales contrasentidos y establecen como íconos de veneración a semejantes genocidas, capaces de matar por ideas personales.

Al mismo tiempo África prepara por primera vez la concentración deportiva más famosa del mundo alrededor de la pelota y el arco del futbol, mientras que a cuatro mil kilómetros más al norte; la república del Congo asume un préstamo de 150 millones de dólares para comprar libros y liberar a más de ocho millones de niños de la desigualdad en el acceso a la escuela, como consecuencia de una guerra étnica por conflictos tribales de casi 20 años de extensión.

Los conflictos étnicos, los genocidios y el desplazamiento de civiles por guerra son el asunto resaltante de la historia reciente del continente.

En general miles de niños en todo el planeta mueren por ausencia de servicios de salud otros sobreviven sin posibilidades ciudadanas que le son eclipsadas, bien por la indolencia capitalista hacia el sentido de lo humano o por la crueldad comunista de mutilar la condición ciudadana y el derecho al autosostemiento de la familia como núcleo principal de organización social.

miércoles, 28 de abril de 2010

Docencia, televisión y el mito de las cavernas

Deseo convertir la caricatura en mi cuarta entrega en el ciber espacio de Filosofía de la Educación.


A propósito de la televisión quiero decir que este medio limita con el reino de las fantasías, no sólo con las actuaciones, sino también cuado transmite realidades y noticias en vivo y en directo y se convierte, querámoslo o no, en un actor educativo de altísima importancia y de gran capacidad de penetración en las conciencias de los individuos.

Así las cosas las fantasías del género telenovela se cuelan dentro del género de la noticia de TV confundiendo a la audiencia entre lo real y lo irreal.

Esto ocurre en el ámbito informativo cuando el aderezo ideológico hace el papel de la dramaturgia y exacerba sólo partes de la realidad  a representar.

El sociólogo y crítico cultural francés, Jean Baudrillard, muerto hace apenas dos años, hace uso de las categorías de análisis de la filosofía postmoderna donde militó, para decir que la figuración televisiva se escapa de la dominancia de lo real, para comprometerse con lo por él llamado el reino de los “simulacros”, para, bajo esa visión construir otra verdad, explicación para lo cual se auxilia en el verbo de el chileno Jorge Luis Borges y sus “ficciones”.

Tal como lo sugieren estos dos autores, el mapa pasa a constituir al territorio, resultándole tan correspondiente, que no se pueden distinguir el uno del otro, la materia se confunde con la representación, y la representación se asume entonces como una esencia tan elevada que se convierte en una especie de nuevo topos uranos, que ahora llamamos televisión.

El mismo Platón, creador de la categoría topus uranos, nos da herramientas para entender esta problemática, a través del mito de las cavernas, creando imágenes y situaciones que representan interesantes parecidos con el mundo de la televisión y la noticia televisiva actual.

Las imágenes que los esclavos veían en la caverna de Platón, a través de las sombras de las realidades producidas por la luz del fuego, son un mapa, que al no existir otro parámetro, se convierten en el territorio, o al menos así lo son en la mente de los habitantes de la caverna impedidos para salir de ella. Si alguno de ellos saliera y reportara la existencia de otra realidad, los habitantes la rechazarían, por lo increíble de la información.

Esta situación, visualizada en el pensamiento griego del siglo IV antes de cristo, sigue presente y de actualidad, pues de alguna manera, la relación entre el televidente y la televisión funciona como la del mito. Se nos presenta una imagen que damos por verdad, con tal fuerza de penetración, que llegamos a convencernos de que ese mapa es en efecto la realidad.

En el centro de la confusión queda el docente con su profesión intelectual y crítica, impedido de comunicarse desde la realidad, debido a que el mito de la televisión, cubre toda la capacidad de entender de los sujetos y convierte en increible a la realidad.

martes, 20 de abril de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

http://www.youtube.com/watch?v=pmcGbbmBr1I

Razonamiento inicial para leer y responder en forma individual el 20 líneas a través de la ventana de comentarios

Este es el Blog de apoyo para el encuentro con el curso de filosofía de la educación del
PAENA 2010 sección   , el cual se desarrollará a través de una responsabilidad colectiva manejada por los alumnos de este curso y el profesor Alberto Muñecas Vecchione.

El curso será una reflexión destinada a crear docentes constructores de soluciones viables a los problemas educativos que se presentan en el campo de acción de docentes y estudiantes en cualquiera de las modalidades y niveles educativos del sistema social de formación.

Se trata de un enriquecimiento de la capacidad de comprensión del intelectual docente, con el fin de que identifique y se separe de cualquier intromisión ideologizadora y/o cercenadora de la libertad y/o la autonomía que deben acompañar a la condición intelectual, como un derecho humano básico.

El hombre intelectual es un sujeto vacunado contra la alienación, dispuesto a convertirse en un transformador constructor capaz de liberar a la sociedad de las fórmulas de poder que a través de la historia han tratado y tratan de detener la condición creadora del colectivo y el individuo.

Desde el piache y cacique tribal, hasta el dirigente político o militar, el poder que ellos ejercen es irremediablemente conservador de una lógica social que le es favorable a la élite que lo sostiene y en consecuencia siempre opuesto a los poderes creadores y reformadores del ser humano. El poder se aplica con exquisita preferencia en las dinámicas de los procesos escolares, los cuales son habitualmente cercenados a través de la lógica administrativa del programa de clases, el currículo, la evaluación, la supervisión y la coerción administrativa y laboral.

El docente que se viste ciegamente con estas armaduras decimonónicas de la teoría educativa, se convierte en una especie de fósil medieval que reproduce los mecanismos clásicos del poder usualmente vinculados al ocultamiento y el engaño sobre la realidad, Estos docentes marcadores del poder se expresan regularmente por la vía del cumplimiento estricto de las obligaciones socio-estructurales del sistema, guarida muy eficiente del quietismo que el poder desea de sus gobernados. Adicionalmente el docente reproductor del poder suele regirse por la aplicación de sus propios y anacrónicos códigos, arrancados desde las profundidades del mar de sus alienaciones, constituyendo un escenario educativo que no se recrea, sino que se repite rutinariamente.

A partir de la comprensión de estos procesos, el curso de Filosofía de la Educación persigue que cada participante desarrolle una aguda capacidad crítica, con el fin de derrocar, desde la semilla de lo socio-civilizatorio (léase escuela), todo intento totalitario de secuestrar el atributo humano de la libertad, sea cual sea el actor social que lo patrocine o imponga.

La base de la libertad se residencia, de acuerdo a esta interpretación, en la capacidad crítica de investigación personal y colectiva multideterminada y automotivada para la creación de capital civilizatorio en cualquiera dimensión y en todas sus opciones, guardando como únicos límites a la ética y la moral de la época en que aparezcan las creaciones.