Hoy toca cerrar la etapa escolar de este blog, abierto en Abril para dinamizar el curso de Filosofía de la Educación. Aplaudo en este momento la actitud y el esfuerzo de quienes supieron aprovechar este recurso educativo y censuro a los que encontraron razones para no hacerlo.
En términos de filosofía de la educación hemos abierto camino para hacer filosofía y entender la educación o dicho de otra manera para entender filosofía y hacer educación.
En términos de lenguaje electrónico hemos entrado a la dimensión que ha disminuido la importancia del aula de clases.
Todo el que a estas alturas crea que aula y clase son los componentes de la educación está totalmente fuera de contexto y más vale que se dedique a otra cosa.
Todo el que salve dificultades para acudir al aula, pero no para acudir al ciber espacio, está equivocando el camino.
Hoy en día comunicación y educación se desenvuelven en una sola dimensión y se confunden en una sola cosa.
La televisión, la radio, la prensa, la Internet, la telefonía, las redes sociales, y el sitio físico escolar son parte de un mismo asunto que llamamos educación de masas o comunicación de masas.
Quien no entienda esto y no alcance las competencias para vivir en estos mundos, se ha bajado del viaje educativo hace tiempo.
Todo el que pretenda educar a pulmón pelado en una interfaz física cara a cara, está por lo menos a un siglo de distancia de entender lo que es educación, eso sin importar cuantos planes de clases haga en sus prácticas, cuantas didácticas logre aprobar y cuanto currículo logre desojar.
Toda persona u organización que priorice esas categorías y margine al resto del compendio comunicacional, está maltratando el tema y perdiendo el tiempo.
Una organización como el pedagógico, donde se prioriza el número de ingresados sobre el número de egresados, donde se descuida la calidad de esos egresados y que de hecho no exista un sistema que pueda dar razón de ella, donde la atención al alumno se mide por el número de secciones aperturadas en el período académico, el número de comidas servidas en el comedor y el número de viajes que hacen los autobuses, está destruyendo el concepto moderno de educación y con ello a los egresados que no encuentren un camino particular para huir de este terremoto organizacional que impide reconstruir el concepto de educación y adaptarlo a las condiciones modernas y postmodernas de existencia.
Cualquier excusa que se asome para mantener este orden o mejor dicho este desorden de cosas, ya sea la condición de subdesarrollo o la lucha contra el imperialismo, no es más que parología, sólo palabras, para usar las cualidades que Lyotard estrenó al analizar la universidad Canadiense hace ya treinta años.
Docentes y estudiantes en una especie de pacto de comodidad para que todo sea fácil, mantienen un orden insostenible, una especie de Comala nacional, donde el tiempo no corre, lo cual sólo puede ser explicado en la crítica de Rulfo al populismo Mexicano, pero que resulta inexplicable para justificar un sistema educativo inútil al servicio de una sociedad en franca decadencia, donde cultura, vida, justicia, realización, seguridad, libertad y autoestima han perdido los lugares protagónicos que deben tener.
Autoridades universitarias en nombre del cuerpo docente y centros de estudiantes en nombre de los estudiantes se enfrentan diariamente por un mendrugo de pan, un cupo para un estudiante que tempranamente abandona el ritmo educativo, un pupitre, un filtro de agua o una instalación sanitaria, mientras tanto nadie pide un sistema de administración y gerencia de la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes, un asiento más en la biblioteca, una renovación de la colección de libros de la biblioteca universitaria o una buena red de puertos para Internet donde los 17000 estudiantes puedan tener acceso mediano a la red, un plan de actividades estético culturales, una estrategia de conservación ambiental o un plan de solidaridad social que le alivie las penas de existencia a alguien.
Insisto pareciera que la filosofía es un problema de Aristóteles o Hegel, pero no de la gente que porta un cerebro para crear una filosofía que se parezca a un plan de vida de vida factible en el reino de este tiempo en el mundo.
Con este escrito, tremendista y lapidario abro la etapa no escolar del blog, esta es la etapa en la que cada quien corre solo por la vida, bienvenidos al vuelo autónomo, les deseo con pasión que puedan cultivar la categoría autónomo a la que tienen derecho.
miércoles, 14 de julio de 2010
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